
Editorial: Mondadori
Num. Páginas: 210
Género: Drama
Impresión general: Muy buena
Sinopsis:
El mundo está completamente desolado. Apenas quedan alimentos, ni vegetación, ni fauna. La humanidad está al borde de la extinción, y, en este escenario, un abnegado padre viaja con su pequeño hijo en busca de un lugar donde poder vivir lejos de la barbarie que se ha adueñado de todo.
Comentario:
Antes de nada creo necesario plantear una premisa. El valor de un libro puede encontrarse bajo varias formas; su mensaje, su amenidad, su estilo... Pero también es cierto que la falta de uno de estos pilares básicos pueden arruinar la mejor de las intenciones y convertir una buena novela en un auténtico fiasco.
No es el caso de “La carretera”. Hay innumerables quejas sobre la traducción de este premio Pulitzer, pero su calidad, en cierto modo, maquilla este defecto hasta poder uno abstraerse por completo si se deja llevar por la intensidad de la historia contada.
No es narración para estómagos delicados, más bien resulta por momentos desgarradora, cruel, durísima, pero todo ello se revela como imprescindible para situar las desesperadas circunstancias en que se encuentran los protagonistas.
Hay quien dice que resulta monótona, aburrida, repetitiva, como quieran. Yo he tardado un día en leerla. Volveré a hacerlo, sin duda.
Alguna escena resulta un tanto forzada, es cierto, pero se perdona alguna licencia al autor que permita continuar con la devastadora aventura de los dos protagonistas, pues así seremos testigos de la miseria humana, de su escasa moralidad, de la necesidad de una mano coercitiva, punitiva o sancionadora que ponga límite a los salvajes y primarios instintos que nos devuelven a las cavernas o incluso a las ramas de los árboles. Basta con que el entorno sea el adecuado y toda nuestra capacidad de raciocinio, toda nuestra inteligencia, sucumbirá a los encantos de la barbarie, del egoísmo más profundo, del instinto animal que sólo nuestra conciencia es capaz de aplacar.
Recomiendo esta lectura por varios motivos, pero el más importante de todos es éste último; que todos sepamos de lo que somos capaces, para que nunca, por mal que pinten las cosas, podamos permitírnoslo.
Saludos amigos.
Lo positivo:
Es corta, intensa, se vive. De éstas que se graban a fuego en nuestra conciencia.
Lo negativo:
Cuesta empezar. La traducción o el estilo (no la he leído en inglés). Su crudeza llega a niveles muy elevados, terribles, pero lo peor es que existe gente capaz de lo descrito en esas crueles líneas.
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