lunes 19 de abril de 2010

"El nombre del viento" Patrick Rothfuss

Editorial: Plaza & Janés
Num. Páginas: 872
Género: Fantástico
Impresión: Buena


Sinopsis:



Kote es un posadero con un pasado oculto de aventuras. Un buen día se encuentra con Cronista, que le incita a relatar su historia. Kote, en su vida anterior Kvothe, recoge el guante y comienza sus memorias. Tardará tres días enteros en contarla. Este libro abarca los hechos contados en la primera jornada.

Comentario:


He aquí una de esas novelas que, cuando la terminas, no sabes muy bien que opinar de ella. Me explico: supuestamente se trata de una trilogía (digo supuestamente, porque dependiendo del éxito y la magnitud de cada una de las partes, las editoriales pueden convertirla en 4 ó 5 libros fácilmente. Dann Simmons y su Illion, por ejemplo), lo que convierte a este primer capítulo en una introducción de 800 páginas. Y, ¿por qué lo llamo "introducción"? Pues porque a lo largo de todo el libro uno está esperando que suceda algo que nunca llega. Lo que cuenta es más que entretenido, pero resulta insuficiente dadas las expectativas creadas en las primeras páginas.

A medida que pasan las hojas, y ves que no va a llegar ese, digamos, clímax, puedes optar por asumir lo que propone el autor (lo que será muy constructivo y despertará la necesidad de continuar leyendo los próximos episodios), o bien, simplemente rechazarlo y pasar a otra cosa.

Acepto ambas salidas.

Tiene, esta novela, el principal "hándicap" de la enorme publicidad que se le ha hecho. Su omnipresencia en las librerías la convierte en un éxito garantizado, pero el hecho de alejarse del "main stream" hace imposible repetir el caso Larsson, sobre todo porque,a medida que la trama avance, su distanciamiento de la literatura convencional y, por lo tanto, su adentrarse en la fantasía, se tornarán en hechos inevitables, lo que le restará lectores. Todo apunta a ello.

Harry Potter fue el "sueño infantil" que todos quisimos tener, "El nombre del viento", en cambio, llega un poco tarde a una experiencia que los adultos ya han vivido con el mago inglés. No las comparo en contenido, porque su similitud es muy, pero que muy tangencial. No obstante, su oferta de fantasía ,encontrará acogida, casi exclusivamente, entre el público más habitual pues, como ya he dicho, el cubo ya lo saturó la Rowling con Howgarts.

Respecto al texto en si, me gustó mucho. Carezco de un bagaje suficiente como para comparar este libro con la generalidad de sus iguales (ruedas del tiempo, dragonlance, y un largo etc.), pero cuento en mi haber con tres de los autores más reconocidos en este trillado mundo; Tolkien, G.R.R. Martin y el denostado Howard (el de Conan, el bárbaro). De momento no está a la altura. Le falta... completar la trilogía. Entonces hablaremos.

¿Recomiendo su lectura? Sí. Pero ya he advertido de que se trata de una obra incompleta, luego, en caso de embarcarse uno en ella, debe ser consciente de que su conclusión llegará cuando el autor se encuentre inspirado (estado caprichoso como pocos, el de la inspiración), lo que puede durar meses, años, o lustros. Si no me creen pregúntenle a George R.R. Martin.

Para terminar, aun a riesgo de ser linchado por los fan más incondicionales y cavernícolas, tampoco es que sea la panacea. Está bien, a secas. De momento.



Lo bueno:

Si te gusta la fantasía, este es el libro que todo el mundillo desea. Si no te gusta la fantasía, pues tampoco abusa demasiado de ella. Entretiene y va camino de ser una obra de culto.

Lo malo:

En los videojuegos lo llaman Hype, que es cuando la publicidad hincha la calidad de un producto de forma un tanto engañosa. Es una buena obra, pero no resulta tan imprescindible.

miércoles 17 de marzo de 2010

"La hora estelar de los asesinos" Pavel Kohout


Editorial: Alianza editorial
Num. Páginas: 525
Género: Thriller
Impresión: Muy buena


Sinopsis:

Es la Praga ocupada por los nazis. El fin de la guerra se vislumbra, por fin, en el horizonte. Los alemanes intentan evitar por todos los medios la rebelión de los checos, y procurarse, así, una retirada pacífica. En medio de esta intriga política, un asesino en serie, siguiendo un extraño ritual, comienza a sembrar de cadáveres eviscerados toda la ciudad. Esta circunstancia es aprovechada por las SS para introducir un agente en la investigación y vigilar más de cerca a la policía autóctona. Morava, un inspector checo que cuenta con el beneplácito de sus superiores, es el encargado de batirse el cobre con el agente de las SS y, de paso, resolver el caso.



Comentario:

Creo que no lo voy a poder expresar con mayor claridad; hay que leerla.

Al grano. Mezcla varios géneros: drama, policíaco, espionaje, thriller... y todo ello con un gran resultado. Puede que en algún instante se aleje de la acción que pudiera resultar más interesante (a cada cual le parecerá una distinta, el drama, la investigación, el fin de la guerra), pero cualquier aspecto o derivación de la trama está tan bien concebida y presentada, que en ningún momento nos parecerá oportuno para abandonar la lectura.

Adolece, no obstante, de un gran defecto, desde mi modesta opinión, en su edición. No hay distinción de capítulos, por lo que durante las primeras 100 ó 150 páginas hay que releer los cambios de personaje (las perspectivas ofrecidas son varias, desde el punto de vista de cada actor principal), pues al comenzar sin más, nos cuesta un poco comprender de quien se está hablando. Quizá sea lo peor del libro, pero también es cierto que, superada esta etapa, todo se entiende mejor y, para entonces, ya estamos por completo enganchados a la historia. Confieso que, en un primer momento, sentí fuertes tentaciones de abandonar la lectura, debido a este problema, pero no hice caso y, al final, encontré la satisfacción de haber leído algo tan bueno.

El conjunto sale redondo. Es de esos libros que te gustaría que tuvieran más páginas. Y, una vez más, está en bolsillo. Es un bolsillo caro, pero vale, y mucho, la pena.



Lo bueno:

Casi todo. Todas las tramas. La mezcla de géneros. Los personajes. La sensación al terminarlo.

Lo malo:
La dificultad que puede ofrecer su lectura, en los primeros compases, por un mal concepto de edición.




"Burlando a la parca" Josh Bazell


Editorial: Anagrama
Num. Páginas: 320
Género: Comedia negra
Impresión: Muy buena


Sinopsis:
Pietro Brnwa, ahora Peter Brown, trabaja como médico en un hospital de Nueva York. En el fondo se trata de un ex asesino de la mafia, amparado por el programa de protección de testigos. Un buen día se encuentra, en una camilla, a un antiguo camarada de tropelías, y toda su mascarada parece derrumbarse. ¿Qué hacer para salvar su rehecha vida?

Comentario:

"Burlando la parca" o por qué el doctor Greg House no es tan malo, después de todo.

Se trata, sin duda alguna, de una de las creaciones literarias más cínicas que puedan encontrarse hoy en las estanterías. "La conjura de los necios", otro título digno de lectura, que también reniega del hombre mismo, parece un mal chiste al lado del ácido sarcasmo que impregna cada frase de esta novela.

Entretenida es un rato, muy entretenida, pero, para variar, el escritor no puede eludir su compromiso consigo mismo y regalarnos las más brillantes perlas de su acervo ideológico. Eso sí, lo suyo que no lo toque nadie. Cada día estoy más convencido de que la humanidad entera se piensa que existe una sola verdad, absoluta y omnipresente, y, por supuesto, cada individuo en concreto, se cree que esa verdad es la suya. Esto no es del todo malo, si no fuera porque, de vez en cuando, algún espécimen se siente en la obligación de difundir sus creencias a los cuatro vientos, y, en lugar de presentarlas como lo que son, ideas y concepciones de la realidad, nos las cuela entremezcladas con un entorno narrativo tan a propósito, que no deja lugar a dudas de su veracidad. A eso yo le llamo manipulación.

Larsson es el último gran vendedor que nos hizo tragar sus divagaciones políticas, antes de comenzar con la entretenida superventas postmoderna en que convirtió las aventuras de la Salander. Y es que ahora, si quieres escribir un best seller, nada como convertir a tu héroe en un marginado, inadaptado, incorregible, indómito, y, para rematar, cínico personaje, que, gracias a su perspicaz inteligencia, ha desgranado los misterios de la existencia y, por eso mismo, se ha dado de bruces con la miseria humana, por lo que decide privarla, a la humanidad, digo, de su imprescindible compañía.

Nuestro personaje central padece del mismo síndrome, el desprecio por sus congéneres, que no oculta en ningún momento. Al menos en eso es sincero. Claro, el lector descuidado corre el riesgo de caer en la trampa y tomar por verdad las acres aseveraciones del protagonista, que lanza con puntería e intención sus diatribas, y deja en su sitio, o eso cree el autor, a todas las figuras que pudieran resultarle incómodas.

Como ya viene siendo de obligado cumplimiento, desde hace unos años, hay que introducir varias cargas de profundidad contra la iglesia católica. "Cuentos para niños", "la magia no existe", y otras frases lapidarias que quedan muy chulas para que el personal se divierta denostando al prójimo, aunque, eso sí, a los judíos no me los toque usted. Para ellos debe ser que "la magia" sí que existe, o simplemente no es magia, sino "LA VERDAD".

Sinceramente, no me crea ningún trauma leer estos libelos camuflados en las páginas de una novela, pero ya me cansa. Lo de los judíos (o al menos lo de este escritor)es para hacérselo mirar. Ya sabemos todos que sufrieron, más que ninguna otra raza, la barbarie del holocausto. No hay palabras para definirlo, tan profunda fue la maldad a la que se les sometió. Pero es que ahora, los judíos, tienen patente de corso para disparar contra todo lo que se mueve. Parece no haber redención posible. Los hijos de los hijos de los alemanes, polacos, y cualquier otra nacionalidad mínimamente relacionada con aquello, debe pagar por el daño infligido. En algún momento de la novela hasta menciona una visita a los campos de concentración de Auschwitz donde, según el autor, se intentaba ocultar la presencia de judíos. ¡Que flipe!

En fin. Por lo demás, estas desventuras de un testigo protegido, ex-matón de la mafia para más señas (eso sí, él solo mata a malos malísimos), resultan divertidas, se leen de un tirón y tan contentos. Tiene algún detalle gore hacia el final, un tanto increíble, pero, ¿acaso no hemos tragado resucitaciones sobrenaturales de góticas suecas? ¡Qué más da una más! En cualquier caso no tiene este libro ninguna intención de hacernos creer en la veracidad de nada (salvo las cargas de profundidad ideológicas), simplemente es una aventurilla para reírnos un rato, y, con toda seguridad, hasta recomendar su lectura.

A pesar de la crítica, aconsejo a todos dejarse caer por ese hospital neoyorquino. Lo mismo les gusta más que a mi. O eso creo.


Lo bueno:

Es muy divertida, si consigues tomarte a broma los sarcasmos del protagonista. No demasiado larga. El ritmo es constante, no da mucho que pensar, por lo que se lee muy cómodamente. Es muy recomendable.


Lo malo:


Lo de siempre, literatura y política entremezcladas. Un libro de entretenimiento, no es literatura de peso. Aún no está en bolsillo.

sábado 20 de febrero de 2010

"La quinta mujer" Henning Mankell


Editorial:Tusquets
Num. Páginas:633
Género:Policíaco
Impresión general:Muy buena

Sinopsis:

Un rico jubilado, amante de la ornitología, aparece brutalmente asesinado bajo los tablones rotos de un puente. El inspector Wallander se hace cargo de un caso que, poco a poco, se va complicando y en el que no parece haber ninguna pista por donde empezar.

Comentario:

Seré breve. Entra en la ducha, ponte el perfume, vístete, sal a la calle, toma la dirección hacia la librería más cercana... y cómprate esta novela. No quiero compararla con otras (aunque me encantaría), porque sería restarle categoría. Simplemente he de decir que comienza bien, continúa mejor, y termina como sólo los grandes escritores saben hacerlo (no es un gran final, no quiero engañar a nadie, es sólo que el punto débil de la mayoría de las novelas es el desenlace, y ésta tiene uno ajustadito, coherente y sin pretensiones).No hay que esperar Millenium, porque no lo es, pero, igualmente, se lee de carrerilla. No se entretiene en contarnos la vida de los protagonistas, porque no es necesario, sólo en la de aquellos personajes cuya historia sea relevante para la trama. Todo es avanzar tras el asesino, del que conocemos su identidad casi desde el principio, y para ello acompañamos al inspector Wallander en cada paso que da.De verdad, merece la pena. Es de esos libros con los que estás deseando llegar al tren, o a casa, para retomar su lectura. Además, puedo recomendarlo abiertamente, porque se trata de una novela que te gustará, sean cuales sean tus gustos.

Saludos amigos.


Lo positivo:

Casi todo. Hasta está en bolsillo. Al terminarla quieres ir a comprar toda la serie del inspector Wallander.


Lo negativo:

No tiene apenas sorpresas. No se trata de literatura de hondo calado. Quizá le falte algo de gancho para haber triunfado al estilo sueco.



Para comprarla online

martes 20 de octubre de 2009

El aborto

Tenía que escribir sobre esto. Me lo estaba pidiendo el cuerpo hace ya mucho tiempo. No quiero ensuciar el blog con comentarios que puedan interpretarse como discursos cargados de intenciones políticas, pero este asunto me resulta ineludible.

Es cierto que el problema ha existido, y existirá por desgracia, siempre. Pero también es cierto que ahora es un buen momento hablar de él por el rebrote que ha tenido a la superficie de la actualidad.

El actual debate del aborto (y casi siempre ha sido así) reside en la concesión de la categoría de "persona" a una criatura de unos gramos de peso, con forma vágamente humana y que, como un parásito, devora la energía vital de su progenitora desde el mismo día en que se forma, hasta el día en que uno de los dos muere.

Siempre que se pone un límite, una frontera, se comete una injusticia con la marca que se encuentra inmediatamente antes o inmediatamente después de la división entre el cielo o el infierno, el aprobado o el suspenso, el bien o el mal, la ley o la falta. ¿Por qué el cinco sí, pero el cuatro con nueve no? ¿Por qué se puede ir a ciento veinte, pero no a ciento veintiuno? ¿Por qué si llego un segundo antes gano la carrera y si lo hago un instante después la pierdo? ¿Por qué si nazco a este lado de la línea tengo unos derechos y si lo hago al otro lado, aunque sea a un centímetro, jamás disfrutaré de ellos?

Lo límites artificiales es lo que tienen. Por algún sitio había que cortar. La pregunta es: ¿En el caso del aborto es necesario hacerlo? Mi respuesta es sencilla, pero contundente. No. No es necesario. Desde que dos células se unen para formar otro ser vivo dotado de inteligencia, de alma, si se quiere, y de sentimientos, ya no se puede parar, rechazar, ignorar, negar. Pero si por algún sitio hay que cortar, pues hagámoslo de raíz, desde el principio, porque, de no ser así, sólo estaremos dando muestras de nuestra infinita estupidez, de nuestra infinita credulidad, de nuestra estrechez de miras.

¿El ser humano nace o se hace? Si el hombre se hace podríamos pensar que hasta que no adquiramos la suficiente sensatez, criterio, conocimiento, no deberíamos ser considerados personas. Hasta que no nos hagamos, hasta que no construyamos, con los ladrillos de nuestro intelecto, un verdadero edificio de humanidad podríamos ser considerados como humanoides, pero no personas, por lo tanto prescindibles. Pero el roce hace el cariño, y eliminar a un niño de cinco añitos es demasiado engorroso porque llora, se queja, patalea, y nos hace sentir mal. En cambio resulta más fácil cargarse lo que aún no se ha tocado, sentido, besado. ¿Es esto amor o por el contrario es egoísmo? ¿Son los inadaptados personas? ¿Y los asesinos, lo son también? ¿Sí? Entonces parece que ser persona no depende de nuestras habilidades intelectuales, sino más bien de nuestra naturaleza, de nuestro origen, nuestra morfología, y, como no, de nuestro futuro probable.

Es decir, el hombre, nace. Y si el hombre nace... sólo puede ser desde el primigenio instante en que dos células reproductoras se unen con un único fin. ¿Son los alevines peces? ¿Son los renacuajos anfibios? ¿Son las larvas insectos? Entonces ¿Por qué un feto no es un hombre? Pero abundando más aún en la idea, por qué un feto de 23 semanas es un ser humano y uno de 22 semanas, 6 días, 23 horas y 59 segundos, no lo es. ¿Sabemos la respuesta? No creo que haya nadie capaz de explicar este sencillo hecho. No con sentido, con verdad, con generosidad, no lo creo. Quien pueda que lo haga y termine cuanto antes con esta absurda dialéctica. Ahora bien, de no haberlo, de no aparecer nadie con tan implacable verdad, entonces serán ellos quienes deberán aceptar su derrota y renunciar a sus macabras intenciones. Y entonces de nada servirá decir: "Porque tuvimos que poner un límite".

La ley no es justa o injusta, simplemente es. No hay nada de justicia en conducir por la derecha o por la izquierda, pero debe estar regulado de alguna forma. Aprovechando esta argumentación válida y veraz, liberamos la ley de exigencias morales y, así, podremos legislar hacia los lugares que mejor convengan ante una incómoda situación social, como es el caso. El malestar por los niños a deshora es una lacra heredada de nuestros padres, de su espartana educación, encorsetada, rígida, implacable. El temido estigma de la madre soltera. Nosotros, a pesar de nuestros denodados esfuerzos por sacudirnos tan pesada carga, aún sentimos el escozor de las heridas, de las cicatrices que aún quedan en nuestro carácter golpeado una y cien veces en el yunque de la rectitud. Y ahora nuestros hijos se ven ahogados porque sus padres no saben muy bien qué hacer. Nos debatimos entre el estupor de ver a nuestras hijas embarazadas o la alegría por el tempranero nieto que no hace sino envejecernos. "Es diferente, nuestros padres..." eran conscientes de las consecuencias igual que tú lo eres ahora, por eso se ponían así, por eso te amenazaban así, por eso se mostraban así. Para evitar que arruinaras tu vida. Pero nosotros somos mejores, más preparados con nuestras carreras, con la sociedad de la información e internet sembrando cultura por doquier. Es más, somos más empáticos, somos conscientes de sus errores pasados y los evitamos, y nuestros hijos nos ven como sus amigos del alma. Todo con tal de ser distintos a los viejos progenitores. Nosotros somos modernos, actualizados, tolerantes.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Tan conocido refrán y cuan pocas veces aplicado a nuestra rutina. La educación necesita de una orientación clara, de una flexibilidad que la convierta en algo racional y adaptado a cada situación, pero no debemos confundir esta flexibilidad con la fácil permisividad. La extrema rigidez o libertad resultan fáciles. Permitir o no, esa es la cuestión, pero mantener el equilibrio mecido por el oleaje de una mente adolescente, no es un ejercicio fácil. Más de una vez caeremos, y luego otra, y otra. Así hasta que dominemos la situación, si es que nuestro hijo no se ha alejado lo bastante ya, como para no poder recuperarlo jamás. Arriesgado trabajo el de la responsabilidad paterna.

Por otro lado, no sé hasta que punto el aborto induce a la promiscuidad, si hasta ahora algo empujaba a las niñas a adoptar determinadas conductas, de abstinencia, era precisamente cargar con el "marrón" del bebé. Si ahora no hay consecuencias... la conclusión parece más que evidente.

¿Por qué no voy a poder hacer algo en concreto a sabiendas de sus nulas repercusiones? ¿No es acaso eso el progreso? ¿No es acaso eso lo que nos diferencia del resto de animales, el poder elegir racionalmente si seguir, o no, los dictados del instinto?


Desafortunadamente sí hay consecuencias. Que disfracemos con el frío texto de una ley la negación de nuestra naturaleza no se puede considerar sincero. Que nuestra sociedad termine matándonos antes de podernos siquiera defender no puede considerarse progreso. Que una madre desgarre el suave, pero tupido velo de su ternura, eligiendo antes la muerte que la vida de su propio hijo, para posteriormente remendarlo, porque ahora ya sí era el momento (si es que éste llega de nuevo), no es síntoma de una civilización avanzada, sino carente de recursos (y no hablo de recursos morales, sino sociales, culturales). Que el egoísmo se convierta en el abanderado de nuestras elecciones no afianza los cimientos de nuestra sociedad, sino que los agrieta y debilita.

¿Hacen falta más argumentos? Pues sí. Hay que bajar a la arena, a la calle, a los problemas del día a día, a la cruda realidad, donde el aborto no es más que un daño colateral, sin pensar que vivimos en un mundo ideal (¿o será idealizado?). Debemos dejarnos de retóricas grandilocuentes que se pierden en el agitado océano de los hechos y recoger el orgulloso velamen antes de que la tormenta parta el palo mayor con su furia desatada. Breguemos, pues, con el modesto remo y, a golpe de timón, busquemos de nuevo la ruta perdida. Intentemos convencer a aquellos que han sido maltratados por la pérfida elocuencia de la vida real.


Un adolescente no puede evitar vivir en la sociedad en que lo hace. Cierto. No puede ignorar a sus compañeros eternamente, no puede aislarse, divorciarse de ellos. Pero conviene recordar que la cultura que inunda su pequeño mundo de acné y furtivos cigarrillos, se la hemos procurado nosotros, sus padres, con nuestra ligereza, con nuestra desgana, con nuestra sacudida por liberarnos de cadenas pasadas. Y en el esfuerzo de no parecernos a nuestros padres nos hemos pasado al otro lado. Sin querer, o queriendo, pero sin reflexionar donde terminaba la opresión y donde comenzaba la responsabilidad. Y ahora lo pagan nuestros retoños. Ya lo dije, nosotros somos más guay, sabemos más porque todos hemos estudiado, y "eso es un hecho".

Un hijo cambia la vida, la limita, la frena con una brutal sacudida que, en ocasiones, impide rehacerse a sus víctimas, y cuanto más débiles son éstas últimas, peores son las consecuencias. Por eso resulta crucial esperar al momento adecuado para ser padres. Intentamos que nuestros hijos no consuman drogas, porque las consecuencias (otra vez las consecuencias) son letales, y por eso mismo les educamos contra ellas. Los diferentes gobiernos hacen campañas millonarias e incesantes para concienciarnos, y no repara, ni en gastos, ni en creatividad. Pero sugerir que se evite el sexo antes de tener la suficiente madurez o solvencia para afrontar sus consecuencias parece arcaico, primitivo, en definitiva, de nuestros padres (con que frecuencia salen ellos a la luz). O lo que es peor, ingenuo, poco o nada práctico, irreal, alejado de la calle, del día a día, del patio del colegio, del instituto, de la universidad. Facilitemos los preservativos, si no puedes con tu enemigo únete a él. Legalicemos las drogas, la prostitución, el tráfico de armas, y mil cosas más que ya han demostrado su carácter indómito eones antes de la "incontenible" ebullición hormonal de nuestros hijos (producto de la relajación moral de sus padres).


Hay una edad para votar, para conducir, para ver determinadas películas, para trabajar... y a nadie le molesta que se impida a nuestros menores realizar estas actividades, se ve como algo natural. En cambio, una de las circunstancias que peores consecuencias tiene, la paternidad, la dejamos a expensas del azar, de la voluntad de los ímpetus juveniles, y allanamos el camino simplemente eliminando a quien menos culpa tiene en todo el asunto.

No nos importa que el futuro se divise borroso. Nos preocupa el pasado. Huímos de aquellos tiempos en blanco y negro donde la sociedad no disfrutaba de nuestras libertades actuales. Pero en lugar de pensar si ya tenemos suficientes, continuamos descorchando botellas, incesantemente, sin control, con el paroxismo de vernos dueños de nuestras vidas, creyendo, ilusos, que tanta embriaguez no nos producirá resaca. Ya lo veremos. Quizá, en no muchos años, sean nuestros hijos, entonces, quienes miren al pasado con horror, perplejos por las sinrazones pretéritas, y, al igual que nuestros padres antes, lloraremos porque comprenderemos que, no siempre, para ser libres, hace falta libertad.

lunes 5 de octubre de 2009

"El evangelio del mal" Patrick Graham



Editorial: Círculo de Lectores



Num de Páginas: 518



Género: Thriller de conspiraciones



Impresión: Buena













Sinopsis:

Marie Parks, agente del FBI con ciertas dotes paranormales, se ve implicada en una serie de asesinatos rituales. En su camino se cruza con el Padre Cazorla, experto en exorcizaciones, el cual le desvela que su asesino, un tal Caleb, no hace sino buscar un supuesto evangelio revelador de la verdadera naturaleza de Cristo.




Comentario:

Siempre me he preguntado por qué nunca destruyen el pergamino, o la clave, o el instrumento, cuyo poder puede acabar con el mundo. Un sabio deja escritas en un diario (a quien se le ocurre) sus vergüenzas, y en lugar de arrojarlo a la chimenea (seguro que en siglos pasados resultaba sencillo encontrar un buen fuego), lo esconde en el cajón más visible del más accesible mueble, para que cualquiera que llegue lo abra y descubra las miserias del personaje en cuestión.

Pues esta novela es idéntica. La iglesia tiene en su poder un evangelio que podría terminar con las creencias de los millones de cristianos que aún, benditos ellos, siguen el credo de Roma. Y, he ahí la sorpresa, a nadie se le ocurre convertirlo en cenizas, ¡que va!, lo guardan para estudiarlo y "comprender mejor a su enemigo". Vamos, que para poder conocer las drogas lo suyo es probarlas, nada de destruirlas.

Esta absoluta verdad conduce inexorable a una terrible reflexión. ¿Cómo puede ser que con un pretexto tan infantil, estos libros se vendan como churros? ¿Cuál es la edad intelectual del lector medio?¿Tan tristes son nuestras vidas que nos "tragamos" estas cosas con tal de evadirnos de nuestra paupérrima existencia?

La respuesta es sencilla, estas novelillas son la mar de entretenidas. Su utilidad está en pasar mejor la media hora del tren de cada mañana, los tres cuartos de hora de metro, las tres horas de espera en el hall del ambulatorio... Vamos, lo de siempre, esos momentos en que a nadie le apetece usar demasiado la cabeza, en que cualquier cosa, hasta una mosca que pase cerca, sirve para reclamar nuestra atención y abstraernos de una situación que, bien pensada, acabaría destrozando nuestros nervios e inundando de indignación la infinita paciencia con que comenzamos cada nuevo día.

El problema surge cuando, sin darnos cuenta, sacamos de contexto (de la sala de espera o del vagón del tren), valga la expresión, la novela en cuestión, y le concedemos un valor literario de cuya ausencia, a todas luces, adolece. Convertir en literatura las "regurgitaciones mentales" de autores como Brown, Larsson, o similares, sólo sirve para terminar buscando nuestra altura cultural en las profundidades de la fosa más oscura, inhóspita e insondable. Todos deberíamos hacer un acto de conciencia y retomar otro tipo de lecturas más cuidadas, igualmente entretenidas, pero de mayor calado intelectual.

Desgraciadamente cada vez quedan menos críticos capaces de mostrarnos una alternativa adecuada al único sendero de las letras modernas. Por otro lado, la industria se ha empeñado, casi con ensañamiento, en ofertarnos más y más de esta desafortunada basurilla, y en retirarnos de las estanterias las obras que acabarían exterminando esta aciaga moda. Los últimos nombramientos de la Real Academia de la Lengua, los escritores en castellano más leídos, las editoriales más famosas y que más venden, merecen un repaso concienzudo para que seamos capaces de descubrir en ellos el alevoso engaño al que nos han sometido, la torticera dictadura donde mandan los peores escritores (no hay más que leer algunos blogs para darse cuenta cuanto buen narrador no ha publicado nunca un libro), el absoluto vacío de ideas que anega nuestras letras.

Pero si malo es verse inmerso en una situación de tales características, peor es aún la incapacidad del lector medio para deshacer el nudo gordiano. Algunos verán este comentario (u otros similares) como estúpidos artículos de las mentes más pedantes y esnob, mientras permanecen a ciegas en la oscuridad de la caverna. Otros, conscientes de la verdad, se encontrarán perdidos en el océano infinito de la oferta, sin saber hacia donde dirigir sus lecturas. Los menos se darán cuenta de que, para leer calidad, hay que trabajar la búsqueda, desoir los consejos del compañero de oficina (salvo que su gusto nos complazca), y embadurnarse de polvo las manos y los ojos hasta que se encuentra la joya deseada. El resto... para el resto siempre nos quedarán los clásicos.

Ojo, no me malinterprete nadie. Estas novelas deben existir, pues de vez en cuando hay que limpiar de realidad nuestras vidas, pero hay que saber acotarlas y no sacarlas del ámbito en donde deben moverse. Lo preocupante es lo que se nos vende como buena literatura y resulta ser otro bodrio, pero con disfraz. ¿Cómo puede ser que distingamos el cine de palomitas de un plumazo y, en cambio, a esta literatura de entretenimiento le sigamos llamando "cultura"?

Volviendo a la novela, quería decir best seller, lo que ya se ha convertido en un género en si mismo, sólo puedo añadir que resulta muy entretenida. Aun siendo ciertamente larga, no se hace pesada en ningún momento, se sigue con interés, e incluso contiene algunos episodios muy bien construidos y cargados de tensión, incluso con ciertos toques de terror. De algún modo es una especie de clon del "Ángeles y Demonios" de mi escritor favorito (sea tomado como sarcasmo), que, aunque difieran en lo esencial, se recuerdan mutuamente.

Pido disculpas por la verborrea. Saludos.







Lo mejor:

Muy, pero que muy entretenida. No para. Ciertas escenas que, no por largas, son menos poderosas, con mucha, pero que mucha tensión.




Lo peor:

Igual que un caramelo o una chuchería no son alta cocina, pero nos gustan mucho, esta novela se consume y a otra cosa. El parecido con "Angeles y demonios", que en algunas cosas roza el plagio. La tentación de coger otra novela similar y continuar "guarreando" con nuestro tiempo.

Para comprarla online

lunes 28 de septiembre de 2009

"Out" Natsuo Kirino




Editorial: Emecé
Páginas: 552
Género: Negro
Impresión: Muy buena

Sinopsis:

Masako, Yoshie, Kuniko y Yayoi son un grupo de amigas que trabaja en una cadena de producción de platos preparados. Un día, la más guapa, Yayoi, mata a su marido. ¿Cómo deshacerse del cadáver y de la policía?




Comentario:

Es tan antiguo el oficio de contador de historias que cada día resulta más complicado dar con una trama original y convincente. Encontrar temas novedosos se esta convirtiendo en el santo grial de los escritores y guionistas, que, con la tradicional intransigencia que caracteriza al genero humano, se encuentran irremediablemente atrapados en los limites de la imaginación y adaptabilidad del gran publico y de la critica.

En una ocasión alguien me comento que toda la producción literaria se podría resumir en 200 argumentos. Una afirmación cruel con el poder creativo de nuestra especie, la más inteligente del planeta, según nos creemos.

Por eso resulta tan agradable toparse con novelas como la que hoy comento. No es demasiado original, puede que no lo sea en absoluto, pero sí que su trama es muy desacostumbrada. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar para salir de las profundidades de la miseria?

Todo comienza como un drama más, costumbrista, cotidiano, pero llegados a un punto todo toma un camino muy diferente al esperado, y de ahí hasta el fondo del callejón sin salida en que se meten las protagonistas.

Una vez más quisiera evitar desvelar nada de la trama, pues odio hurtar a los futuros lectores las sorpresas que tanto cuesta pergeñar al autor, por ello me siento un tanto castrado en mis intentos por recomendar su lectura, pero he sido yo solito quien se propuso tal principio y, como debe ser, permaneceré fiel a él, aunque ello suponga una traba en mi exposición.

Una vez que comienza, no tarda mucho, la tensión va en aumento con el avanzar de la lectura. Personajes bien perfilados y coherentes con sus decisiones, acontecimientos que no por lógicos son más esperados, y, como defectillo, algún desliz en las páginas postreras, conformando todo ello un conjunto muy solvente y entretenido, aunque por momentos algo increíble.

Su escenario de fondo llega al alma, la escasez en la que viven las protagonistas, y el embrollo en que se meten atrapa nuestra mente y nos dejará huella. No es un best seller más, este lo recordarás durante mucho tiempo.

A mi me ha gustado bastante. Tuve el libro casi un año en la estantería esperando su momento, y ahora me pregunto como es que no lo cogí antes. Desde mi punto de vista, que es un blog si no, se trata de una novela altamente recomendable. Eso sí, para estómagos resistentes, dato importante éste último.

Saludos amigos.




Lo mejor:


La protagonista, Masako, casi uno se enamora de ella si no fuera por… La historia, la ambientación, los personajes… Lo terminé hará una semana y aún me viene a la mente con cierta frecuencia.

Lo peor:


Necesita colaboración por parte del lector para pasar por alto algunas cosillas. La decisión final de la protagonista, de difícil comprensión, al menos para mí.


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